Hablar de béisbol en México es hablar de Alejo Peralta y Díaz Ceballos, uno de los grandes empresarios y visionarios de nuestro país. Fundador de los Tigres de México en 1955, Alejo transformó la forma en que se entendía el béisbol nacional: lo convirtió en un espectáculo de primer orden, en un vehículo de identidad y en una plataforma para demostrar que el talento mexicano podía competir con cualquiera.
Su convicción quedó marcada en 1965, cuando los Tigres lograron un campeonato histórico jugando exclusivamente con peloteros mexicanos, un hito que reafirmó su filosofía de confiar en el talento nacional y dignificar al béisbol en México. Alejo Peralta no fue solo un promotor deportivo: fue un auténtico arquitecto de comunidad, que supo sembrar orgullo y pertenencia a través del diamante.
Esa herencia hoy encuentra continuidad en su hijo, Carlos Peralta Quintero, quien decidió rendir homenaje a la memoria de su padre dando vida a un nuevo proyecto: los Jaguares de Nayarit. Este equipo no solo representa la expansión del béisbol profesional, sino la continuidad de una visión: la de utilizar el deporte como motor de identidad, desarrollo y transformación social.
La elección de Nayarit como sede no fue casualidad. Se trata de un estado con una afición deseosa de béisbol, con una comunidad que pedía un espectáculo de primer nivel y con la necesidad de contar con un polo deportivo que pudiera convertirse también en detonante económico, cultural y social. Jaguares nace para llenar ese vacío: un proyecto que busca hacer crecer la plaza, fortalecer la unión de la comunidad y proyectar a Nayarit al mapa nacional e internacional del deporte.
Como parte de esta misión, el estadio de los Jaguares albergará un museo en honor a Alejo Peralta, donde se recordará su legado y se mostrará a las nuevas generaciones el impacto que tuvo su visión en el desarrollo del béisbol mexicano. Ese espacio será un puente entre el pasado y el presente, recordando que la historia que inició Alejo continúa viva en cada uniforme, cada jugada y cada rugido de la afición nayarita.
“Jaguares de Nayarit no son solo un equipo de béisbol: son la reafirmación de un legado, el homenaje de un hijo a su padre, y la apuesta de una familia por llevar al deporte a un nuevo nivel de impacto en la vida social, cultural y económica de todo un estado.”





